Punki Mauri, ¡presente! A 10 años de la muerte en acción de Mauricio Morales

NOCHE NEGRA DE NEGROS AUGURIOS

“La noche ya ha avanzado. No hace tanto frío para toda la ropa que oscurece nuestra imagen, pero eso no importa, el viento refresca nuestro rápido avance. Estamos a tiempo. Todo hasta el momento va bien. Estamos solos, solos como nunca y como siempre. Por las calles sombrías y maltrechas rodeamos la fábrica de carceleros. Nos acercamos. La próxima parada está cerca. En mi mente repaso el plan acordado…”

– “Un saludo de Libertad” – (1)

Tras un día feriado que anticipaba para muchxs un largo fin de semana, la ciudad de Santiago se iba durmiendo en la fría madrugada del 22 de mayo de 2009. Un sector de Avenida Matta permanecía en quietud, lejos de las luces y bullicio de locales comerciales. Solo dos ciclistas avanzan como difusas siluetas para diferentes cámaras de seguridad.

El avance se interrumpe cuando las siluetas se separan y una de ellas se baja de la bicicleta para arreglar algo en su mochila. Un gran destello corta entonces la filmación.

El ruido de una potente explosión hace eco entre las calles, la confusión despierta el lugar, lanzando las alertas policiales.

En la mitad de la calle Ventura Lavalle, casi en la esquina con Artemio Gutiérrez, un cuerpo ya sin vida está envuelto en una estela de pólvora, a un costado un revólver -con una sola bala en la nuez- más allá una bicicleta negra espera para continuar el viaje. A solo metros se encuentra la Escuela de Gendarmería, lugar donde los carceleros reciben adoctrinamiento y especialización.

La policía, la prensa, bomberos y vecinas/os van copando el lugar. Tras la confusión inicial, las primeras inspecciones van dando luces de lo ocurrido. Un hombre había muerto por la detonación de un artefacto explosivo que portaba, el objetivo del ataque era el recinto de carceleros.

Fotógrafos de la prensa se acercan al cuerpo y registran las primeras imágenes, difundidas sin filtro para aterrorizar, macabros y falsos detalles se difunden por los medios conforme van pasando las horas.

Tras acordonar el área, el equipo criminalista de Carabineros va recogiendo las evidencias, fotografiando y asignando un número a cada pieza levantada. Como no había ningún documento de identificación, hacen registro de las huellas dactilares para dar con la identidad. La obtienen en el trascurso de la mañana.

El hombre muerto es Mauricio Morales, de 27 años, anarquista, que registra detenciones y controles en manifestaciones anárquicas. Por la prensa sus tatuajes son descritos con minuciosidad, es casi el mediodía del 22 de mayo de 2009.

Comienzan los primeros allanamientos a su familia sanguínea. La cacería ya está desatada.

CARROÑA PERIODÍSTICA…

“Si la prensa hubiese podido arrojar sangre a través de la pantalla, lo habría hecho, pero aun así, esa sangre habría continuado siendo guerrera, nunca sometida y ese orgullo en alto era lo que más les molestaba”

-Macul con Grecia- (2)

Las empresas comunicacionales no escatimaron adjetivos para describir el lugar, inventando escabrosos pasajes. La exposición del cuerpo y sus heridas alcanzó niveles que solo se entienden dentro de la lógica del terrorismo de estado.

A las 13:30 hrs, en los noticieros de medio día difundieron la identidad de Mauri, con su fotografía de carnet, indicando además que pertenecía una colectividad que okupaba una casa en el centro de Santiago.

Hacía meses las investigaciones policiales por la serie de atentados explosivos contra símbolos del poder y dependencias bancarias, habían centrado su mira en las okupaciones, en especial en algunas, desde donde la propaganda y agitación anárquica eran constantes.

Entonces, casi en simultáneo con la entrega del nombre de Mauri, dos allanamientos se producen en Santiago centro. Carabineros allana una casa particular, que funcionaba como centro social y la Policía de Investigaciones allana la okupación “La Idea”, desde donde se llevan a varixs detenidxs.

Equipos periodísticos televisan y cubren los allanamientos, mientras hablan de “avances en la investigación”. Entre pomposas declaraciones afirman que el acompañante de Mauri huye herido, estaría identificado y su captura era calificada de “inminente”.

La Policía de Investigaciones llevó hasta uno de sus cuarteles a lxs compañerxs detenidxs, allí intentaron interrogar a varixs de ellxs. Se les preguntaba por la persona que acompañaba a Mauri. Les pedían un nombre que al menos ellos “imaginaran” que podría ser, a lo que se negaron de forma tajante. Fueron así presionadxs “si no cooperan les mostraremos fotografías de cómo quedó el cuerpo”. Para la policía, el cuerpo de Mauri pasó a ser un trofeo, con el que quisieron golpear a todo el entorno.

Se produjo un festín mediático con la muerte de Mauri, indagando sobre su vida, su familia, su comportamiento en la universidad e incluso destacando que mantenía deudas con una casa comercial, buscando ridiculizarlo a toda costa.

Equipos de un canal de televisión se aproximan a lxs compañerxs y familia que esperaba la entrega del cuerpo en las afueras del Servicio Médico Legal, tratan de conseguir una entrevista con el mismo viejo y manoseado argumento “queremos darles la oportunidad de defenderlo, de explicar por qué lo hizo, se están diciendo cosas muy feas…”. A patadas y empujones los hicieron retroceder.

La misma noche del 22 de mayo desde un canal de noticias apareció una burda entrevista a dos supuestos compañeros de Mauri, quienes de espaldas, encapuchados y con la voz distorsionada darían cuenta del “plan” del compañero, con un guion absurdo y sin sentido. Este es quizá uno de los pasajes más patéticos y lastimeros, que sirve como barómetro del odio que inspira la figura de cualquiera que atente, incluso a riesgo de su vida, contra el domino y su orden.

EN DEFENSA DE UN COMPAÑERO

“Compañerxs, somos muy clarxs y concientes de lo que va a ocurrir ahora, sabemos que se vienen días y meses difíciles. Pero también sabemos que el dolor y la tristeza de la partida de nuestro hermano no nos puede paralizar. Recordamos insistentemente que él murió en combate, que la ofensiva tiene variadas formas, que ninguna vale más que otra. Apelamos entonces, a que la hermosa llama de su corazón anarquista propague el irreductible deseo de aniquilar esta realidad.
Su cuerpo hoy yace prisionero en manos de la policía y sus mercenarios, pero la energía de su vida permanece con nosotrxs, con lxs compañerxs que junto a él y de diversas formas se enfrentaron y enfrentan a aquello que quiere transformarnos en esclavxs”.

                                                    – “Ha muerto un guerrero                                 pero nuestro fuego no se apaga” -(3)

Las dos casas allanadas estaban un radio aproximado de 15 cuadras de distancia, en medio de ambas se encontraba el Centro Social Okupado y BIblioteca Sacco y Vanzetti, lugar donde Mauri vivía y cuyxs compañerxs decidieron hacer frente al posible allanamiento y agitar las aguas de la memoria.

Encapuchadxs desde el techo enfrentaron a los primeros carros policiales que llegaron al lugar, en minutos la calle se acordonó, mientras la prensa se apostaba en los mejores lugares.

Pero así como llegó la carroña, también fueron llegando compañerxs, se fue corriendo la voz y desde diferentes puntos, distintxs compas se hicieron presentes, muchxs no conocían a Mauri, pero movidxs por un genuino impulso solidario llegaron decididxs a aportar.

A media tarde se registran los primeros choques con la prensa, memorable es la golpiza a un equipo televisivo, que momentos atrás había generado la detención de algunxs compañerxs. Con osadía, la prensa fue expulsada del lugar, aflorando la complicidad, la resistencia y la ofensiva.

No se trataba de defender una casa o a lxs compañerxs que desde el techo desafiaban al poder, se trataba de defender la memoria de Mauri, cortando la quietud del 22 de mayo. Había partido un compañero, un hermano, pero no eran lágrimas lo que se iba a regalar a la prensa y la policía, había dolor, pero no había derrota.

Un sentimiento urgente y colectivo de defensa del compañero, fue la chispa que encendió la mecha, Mauri sin quererlo operó como catalizador para la sedición anárquica.

Quizá lo hermoso de esa larga jornada cargada de caóticos sentimientos, se encuentra en la forma de hacerle frente al golpe de la muerte y las esquirlas de la cacería policial.

En lugar de silencio, sumisión y repliegue, la respuesta fue resistencia y ofensiva, expulsando a la prensa de las cercanías de la okupación Sacco y Vanzetti, agrupándose diverxs compas para levantar barricadas y enfrentar la arremetida policial.

Esa es la belleza de la confrontación. Justo en momentos donde los poderosos y sus múltiples personajes ansiaban ver expandida la derrota, la forma altiva de enfrentar ese momento fue la mejor propaganda de anarquía y compañerismo.

Pasadas las 22hrs, casi un centenar de compañerxs permanecían reunidxs frente a la “Sacco”, desde una de sus ventanas un parlante expandía la música que Mauri escuchaba, las canciones donde cantaba y su voz (y risa) acompañaban la noche.

Enteradxs del avance de los carros policiales, lxs compañerxs en la calle deciden salir a buscar a los piquetes, levantando barricadas en todo el barrio. Se iniciaba así un combate que duró horas, moviéndose por todo el sector, buscando las principales arterias. Fue una noche de múltiples llamaradas.

Hubo detenidxs, compañerxs golpeadxs y diversos intentos de parte de Carabineros por entrar a la okupación, pero aun cuando lanzaron agua y gases, finalmente no hicieron ingreso. Desde el techo los esperaban con ansias…

En las primeras luces de la mañana aún humeaban las barricadas y cada pared del barrio recordaba a Mauri. Se sembraba así la semilla de la memoria negra.

ESQUIRLAS Y CACERÍA

“Hoy, el Estado, la policía, la gerencia económica e intelectual de este país hacen gala de su ineptitud atacando casas, alzando burdas declaraciones, repitiendo las imágenes de la descarada persecución política, democrática o dictatorial, da lo mismo”.

– “Un saludo de libertad” – (4)

Al funeral llegaron centenares de compañerxs, desde diferentes rincones, muchxs aún sin declarar afinidad completa con las ideas y acciones de Mauri, demostraron con su sola presencia respeto, solidaridad y compañerismo.

Nuevamente en momentos donde lo “racional” dictaba ponerse a resguardo, lo más lejos posible para no verse salpicadxs con la arremetida policial, el germen anárquico se reunió para despedir el cuerpo físico del compañero.

Lienzos, capuchas y voluntad fueron acompañanado el ataúd que muy acorde con las ideas de Mauri, llevaba un rayado donde se leía “Ni dios ni amo”. La familia sanguínea decidió bajarse de los autos y acompañar a pie el camino hasta el cementerio, avanzando junto a todxs lxs compañerxs. Se trataba de evitar a toda costa que los carros policiales cortaran la marcha y aislaran el ataúd.

Tras el funeral se levantaron algunas barricadas en los alrededores del cementerio, sin que se registraran detenidxs en el lugar. La prensa vigiló a distancia, pudiendo obtener algunas imágenes cercanas solo en las afueras de la casa de la familia sanguínea.

Los ecos de los enfrentamientos tras la muerte de Mauri, fueron superando cualquier distancia, llevando la noticia a diferentes territorios, desde donde fueron manifestando solidaridad, aportando a la expansión de la memoria.

La presencia policial y periodística en torno a las okupaciones fue permanente, intensificando los controles que ya existían desde antes del 22 de mayo. El poder, a través del hostigamiento, buscaba provocar el cierre de los espacios, porque entendía el aporte que significaban para la propagación de las ideas/acciones antiautoritarias.

Carabineros y la Policía de Investigaciones se disputaban el protagonismo en el caso, elaborando diferentes teorías, que finalmente implicaban la presencia de ambas policías en el entorno de Mauri. Aun así, ningún camino les llevó a su acompañante.

El quiebre entre la familia sanguínea y lxs compañerxs de Mauri que la policía no pudo lograr en un primer momento, lo fue obteniendo con el paso de los meses. Psicólogos policiales fueron asesorando a la familia sanguínea, aprovechándose de ellxs, guiando y orientando su dolor hacia el camino que le convenía a la investigación.

Así finalmente, de una familiar la policía obtiene una declaración con una lista de personas que posiblemente acompañaban a Mauri, quienes además serían las “culpables” de su decisión de ataque, de sus ideas y acciones frente a la autoridad.

Todo esto se sabría recién en 2010, cuando en el marco del tristemente famoso “Caso Bombas”, muchxs de sus compañerxs enfrentaban las acusaciones del poder.

En una retorcida y artificiosa tesis de la fiscalía, existía una organización ilícita terrorista, con un plan criminal estudiado para difundir el terror mediante acciones directas. En esta organización había supuestos líderes y una estructura definida, con roles establecidos. Y como guinda de la torta, la fiscalía sostenía que para llevar a cabo el “plan criminal” lxs imputadxs levantaban “fachadas” de okupaciones, llamadas en el delirio fiscal como centros de poder.

Mauri y 14 compañerxs más, fueron sindicadxs como parte integrante de esta organización ilícita terrorista. Durante las interminables audiencias es donde sale a la luz la declaración de parte de la familia sanguínea. Fue un momento duro y amargo, porque más allá de todo el festín mediático y policial tras su muerte, finalmente parte de su familia nuclear no solo pisoteaba su vida y valores ácratas, negaba además su fuerza individual y colaboraba con los eternos enemigos de Mauri: los defensores de la autoridad.

A la distancia de los años puede parecer tragicómico el curso de los acontecimientos, con sus vueltas y delirios investigativos, pero lo cierto es que así lograron ir desarticulando entornos, con el miedo y desgaste, además desalojaron la okupación Sacco y Vanzetti, detuvieron a más de 10 compañerxs por varios meses, extendieron el juicio por más de un año y durante el proceso expusieron -una vez más- fotografías del cuerpo muerto de Mauri, con detalle en cada herida. Es sin duda lamentable que este último hecho no encontrara resistencia, por mínima que fuera.

Finalmente el juicio terminó con la absolución de todxs lxs imputadxs. Así terminaba -por ese momento- el intento por judicializar un amplio entorno anárquico y resolver, al menos policialmente, la muerte de Mauri.

LA MEMORIA NEGRA

“Cuando la muerte nos sorprende de improviso son lxs vivxs quienes se preguntan sobre el “sentido” y “significado” de estas muertes… Lxs muertxs no pueden respondernos; sólo sus vidas y acciones pueden darnos indicios sobre aquello que motivó a nuestrxs hermanxs a ser como fueron…”

-Gabriel Pombo da Silva- (5)

A poco más de tres meses de su muerte, sus compañerxs de okupación editan un material escrito, donde se recopila gran parte de sus escritos, canciones, cuentos y poemas. La intención es poner en colectivo sus reflexiones e ideas, para que pudieran propagarse hacia otrxs compañerxs y no quedara Mauri encerrado en su círculo cercano.

En medio de la cacería, en un generoso gesto, diferentes compañerxs fueron aportando con canciones, escritos, entrevistas o cartas que había dejado. Mauri no era un tesoro que había que guardarse para sí, escondiéndolo de las miradas del resto, tampoco era el héroe martirizado cuya figura se alzaba por sobre lxs demás. Era todo lo contrario y siempre fue reivindicado como un compañero más.

Tras el embate periodístico, con sus múltiples difamaciones, entre pomposas declaraciones policiales que pretendieron describirlo, era importante hacer un rescate del compañero. Evitar las reinterpretaciones y posibilitar que el mismo Mauri en primera persona a través de sus múltiples escritos, fuese acercándose a otrxs compañerxs y entornos.

Hay compañerxs cuyas muertes que se explican por la vida que decidieron vivir. El gesto de editar un libro con sus escritos, se enmarca precisamente en posibilitar que quienes no fueron cercanxs al compañero, conocieran el tránsito de su camino, los diferentes recorridos que lo llevaron a ser quien fue, las decisiones de vida que finalmente lo acercan a la muerte.

Así el Punki Mauri fue expandiéndose entre compañerxs, viajando miles de kilómetros, hablando diferentes idiomas pero con un negro lenguaje común. Sus experiencias, valores e ideas volaron, derribando las fronteras del tiempo y la geografía. Hubo decisión y persistencia en que la llama de su vida no se apagara.

La memoria negra fue adquiriendo amplias y variadas formas para propagarse y contagiar a nuevxs compas. En ese tránsito todo gesto fue y es un aporte. Sin líderes ni dirigentes, todxs estamos llamadxs a buscar incansablemente como contribuir a esa propagación, de la forma que creamos más certera. No hay una memoria oficial, sino múltiples gestos para seguir prokurando que viva la Anarquía.

EL PASO DE LOS AÑOS

“¿Cuatro años? Me parece una infinidad, pero también fue hace nada cuando Culmine me mando la noticia de aquel 22 de mayo, junto a un recorte de periódico con su foto. Solo un trozo de papel, una imagen ya marcada por el tiempo, ¿destinada rápidamente a descomponerse? Sí, pero también mucho más!.
Es el símbolo de un recuerdo imborrable, es una querida e íntima imagen, una de las verdaderamente pocas que hasta ahora, permanece siempre pegada al muro de la celda. Es un símbolo de una relación con el guerrero Mauri y con su tribu guerrera, imprimido a fuego siempre quieto y seguro en mi corazón y en mi mente. Más allá de cualquier frontera, distancia, represión, y muerte!”

-Marco Camenisch- (6)

Ya se cumplen 10 años de la muerte de Mauri, es casi inevitable hacer una retrospectiva, analizar cómo fueron sucediendo y enfrentándose diferentes hechos.

Hacer un rescate de la belleza de ciertos momentos de confrontación, destacando la permanente presencia de la solidaridad, la agitación y la propagación de la memoria.

No han sido 10 años de quietud o de recuerdo silencioso, ha sido un tiempo donde desde diferentes territorios se han levantado gestos de memoria colectiva, como idea/acción que tiende a propagar la vida que Mauri fue forjando, su decisión de confrontar lo establecido, su negación activa a cualquier autoridad, al mismo tiempo que de forma inseparable se sigue propagando la Anarquía y el Kaos como fuerza vital.

La partida de Mauri se transformó en el punto de encuentro entre muchxs otrxs compañerxs. Un punto de encuentro para despegar hacia nuevos desafíos, ahí radica la vitalidad de la memoria, no es la fotografía estática de un momento de confrontación, es el presente que vamos construyendo, nutridxs tanto de las experiencias de otrxs compañerxs como de nuestros propios intereses y anhelos. Así vamos proyectando el camino.

Tras el paso de la muerte y la cacería policial, nos afirmamos en la orgullosa decisión de no retroceder, nutriendo la sonrisa con la certeza de que el poder no pudo imponer ni el silencio, ni la sumisión. No pudo detener la dimensión ofensiva de nuestra memoria negra, que combate la resignación y el miedo, solo funcionales a la autoridad.

El Punki Mauri ha estado presente en la calle todo este tiempo, porque quienes lo recuerdan no están alejadxs de los senderos de lucha, no se levanta una memoria desde la vereda de la comodidad, sino desde el terreno mismo del combate a la dominación.

No ha habido ni victimismo, ni ningún intento por blanquear su recuerdo. Mauri no es el inocente que cae en un montaje, era un ser anárquico que se atrevió a desafiar lo impuesto. Murió como eligió vivir. No es un héroe o un mártir idealizado, es tan solo un compañero más, con defectos y virtudes, aciertos y errores, cuyas decisiones de vida fueron propagando el fuego en los corazones anárquicos.

En estos años ha habido diversas jugadas represivas, muchxs compañerxs han sido apresadxs, algunxs han logrado salir de las jaulas, otrxs han recibido largas condenas. Algunxs compañerxs se han ido, se han cansado, otrxs van llegando y en su alegre rabia aportan nuevas energías.

Muchxs de quienes hoy recuerdan activamente a Mauri lo han ido conociendo tras su muerte, sintiéndolo cercano y compañero a través de lo que en vida fue forjando. Ha habido un traspaso generacional de la memoria, como una fibra negra que nos conecta y hermana. En la calle hoy sigue riendo en otras risas, con total vitalidad. Sus ideas aún son herramientas con las que resistir y atacar aquello que intenta someternos.

A 10 años de su muerte, Mauri sigue entre nosotrxs, impregnándose en nuevxs cómplices. Sigue presente en el combate, generando el desprecio de la policía y la prensa, lo vemos en sus burdas campañas de exposición y desprestigio.

Los años pasan, pero nuestrxs muertxs en guerra nos siguen acompañanado.
Buen Viaje Mauri
Nada ha acabado, todo continua

“Algo siempre queda. Dicen que las ideas son indelebles. Aquí y allí y en todas partes. No solo vosotrxs, no solo nosotrxs, todxs. Todxs y para siempre. Todavía tenemos camino por delante.” (7)


(1) Comunicado escrito por tres grupos de acción el día 23 de mayo de 2009, saludando al compañero Mauricio Morales.

(2) Extraído del libro “Macul con Grecia. Fuego en las manos contra la Autoridad”.

(3) Comunicado escrito por el Centro Social Okupado Sacco y Vanzetti el día 22 de mayo de 2009.

(4) Comunicado escrito por tres grupos de acción el día 23 de mayo de 2009, saludando al compañero Mauricio Morales.

(5) Texto publicado el año 2013.

(6) Texto publicado el año 2013.

(7) Escrito de los compañeros Yanis Skuludis, Sokratis Tzifkas (Cárcel de menores Avlona), Mpampis Tsilianidis, Dimitris Dimtsiadis (Cárcel de Koridallos). 22 de Mayo 2011.

Una mirada cómplice a la violencia encapuchada

En momentos donde el Poder pretende imponer el control total a través del proyecto Aula Segura con persecución y expulsión hacia quienes desafían su dominio, publicamos este texto realizado a fines del año 2018 cuyo contenido sobre lxs compañerxs secundarixs es totalmente atingente.

Saludamos a quienes desde los liceos resisten las jugarretas represivas del Poder, a quienes se enfrentan contra Aula Segura sepan que ninguna ley detiene la Guerra Social que con persistencia se nutre en el campo fértil del conflicto.

 

(Era común que durante las ocupaciones de colegios durante la dictadura fuera sacada de rectoría la fotografía del dictador Augusto Pinochet para ser destruida, quemada e intervenida de algún modo. En el caso de esta imagen lxs secundarixs encapuchadxs decidieron mostrarla desde la ventana de un liceo en toma en gesto de desafío a la policía y la misma figura del dictador.)


“La guerrilla urbana anarquista es capaz de trasladar la anarquía desde las páginas de libros polvorientos y la teoría abstracta hacia la acción, hacia la creación de eventos subversivos.
Este es nuestro propio mano a mano con la historia.”

· Conspiración de Células del Fuego

UN PRESENTE CARGADO DE HISTORIA

Un presente de lucha inevitablemente se alimenta de experiencias pasadas, a veces la propia búsqueda de lxs individuxs lxs lleva a transitar por escenarios anteriores, aunque no se parezcan mucho al actual, extrayendo de allí lo que se cree necesario.

Pero la mayor parte de las veces la experiencia o la historia no es un código escrito o un aprendizaje extraído a conciencia, es un elemento que se transforma y viaja sin detenerse hasta un escenario que mantenga una hebra común. Se disfraza de humo negro, paro, toma y/o barricada, y crece con rapidez en lxs nuevxs compañerxs que inician sus senderos de confrontación al interior de los liceos.

Es imposible conversar e intentar extraer valoraciones o aprendizajes de la actualidad de lucha al interior de los liceos y colegios sin viajar hasta lo que se gestaba durante los años 80’ dentro de un contexto dictatorial.

Reconocer allí un importante elemento de experiencia es vital para potenciar la acción en el aquí y ahora, para reflejarse y saber que los métodos utilizados hoy no son nuevos, décadas antes fueron otrxs quienes los utilizaron convencidxs con otras ideas y horizontes, sin embargo, hoy esos mismos métodos y elementos son cargados con otras convicciones, valores e ideas y es de aquello de lo que tenemos que abrazarnos y estar orgullosxs… de nuestras ideas y decisiones, no de un material determinado.

Desde 1982 comienzan a aparecer distintos puntos de resistencia a la dictadura dentro de liceos en Concepción, Valparaíso, Rancagua, Coquimbo, Iquique y Santiago. A las jornadas de protestas populares contra la dictadura se sumaba ahora la juventud, especialmente “lxs secundarixs”.

Con jornadas reflexivas, paros y marchas espontáneas por la Alameda, se fue cimentando una fuerza y un cuerpo de combate que agudizaría sus métodos durante los meses posteriores, iniciándose un vertiginoso camino insurreccional entre encapuchadxs, paros, tomas y barricadas. “Hoy barricada, mañana lucha armada” era el grito que desde los techos de los liceos tomados se escuchaba con fuerza.

Tras las primeras movilizaciones de la década del 90 comienzan a condensarse los esfuerzos y voluntades rabiosas. El Mochilazo del 2001 estalla y expresa en la calle el descontento de quienes no querían construir acción política al alero de la Concertación.

Entre la espontaneidad y la coordinación se agrieta la dirección hegemónica y pacífica y se desbordan las calles demostrando que, en la disputa por ese espacio, la revuelta violenta comienza a ganar terreno. La continuidad de estas prácticas y las masivas protestas contra la cumbre APEC realizada en Santiago el 2004 generan, como respuesta represiva, la incorporación de las bombas molotov a la Ley de Control de Armas. Más tarde, hacia el 2015, el Estado volvería a arremeter aumentando hasta a 3 años de cárcel efectiva por la utilización de molotovs.

El 2006, en la Revolución Pingüina, el descontento encuentra su espacio de crecimiento en las ocupaciones de cientos de liceos a lo largo de todo el territorio; más allá del centro, más allá de los espacios “emblemáticos”,  fue entre barricadas y extensas conversaciones en las tomas, que el veneno anárquico se expandió y tomó fuerza. Surgieron colectivos e individuxs no organizadxs que fueron reconociendo sus miradas en los disturbios y sus voluntades en un camino rebelde que ya era irreconciliable con el poder y el peticionismo de sus falsos/as opositores/as.

En los años posteriores el movimiento estudiantil, entendido en términos ciudadanos, no volvió a expresarse con la fuerza del 2006, pero la llama rebelde siguió ardiendo. Los colectivos continuaron proliferando, provocando anormalidades en sus distintos colegios y, en ocasiones, en las calles. Conversatorios y talleres, fanzines y documentales que corrían de mano en mano entre quienes ya se reconocían como compañerxs, fueron contribuyendo a darle sentido y proyección política a una práctica que, al mismo tiempo, se iba agudizando.

Existe una superación de las barreras respecto de las consignas estudiantiles, donde la juventud insurrecta empieza agitar en el marco del 29 de Marzo, solidarizar con la resistencia Mapuche y también sobre otros conflictos ajenos a la educación, por ejemplo algunas acciones contra la modificación de la Ley Penal Juvenil, reforma que permitió imputar a menores de 18 años y aplicar medidas como la privación de libertad.

El 2009 se registraron anormalidades los días posteriores a la muerte del compañero anarquista Mauricio Morales, con panfletos y bombas de ruido se saludaba año tras año la memoria del compañero muerto en acción.

Las incursiones nocturnas dentro de los liceos eran una práctica que acompañaba las jornadas de movilización e incluso a modo de hostigamiento y sabotaje a la normalidad de la maquinaria escolar, con “tomas fantasmas”, ataques con pintura y la destrucción de las oficinas de dirección se iba marcando una línea antagónica.

CON HILOS NEGROS, ABRIENDO ESCENARIOS DE CONFRONTACIÓN

No nos interesa la historia del movimiento estudiantil y sus voceros/as, mesas de diálogo ni reformas. Nos interesa comprender algunos aspectos sobre las tensiones y nuevas prácticas anárquicas en la actualidad, y para ello debemos abocarnos a la calle y los espacios en los que la subversión ha ido creciendo y las ideas que se han ido afilando. Momentos donde algunas individualidades organizadas o no, agotaron las contenciones de quienes comprometidos con el orden actual intentaron aquietar episodios de mayor algidez en la conflictividad social. Hablamos de quienes impulsaron las asambleas y colectivos autónomos o la cobertura entre secundarios al momento de ocupar los colegios, las salidas a la calle y las marchas solidarias cuando habían detenidos por lucha callejera, entre otras iniciativas que avanzan hacia la liberación total.

Desde el año 2011 se viene agudizando con fuerza una nueva práctica que por distintos factores, hace unos años se creía impensada. Las “salidas” dejaron de ser propias de los espacios universitarios y se abrieron camino en diferentes liceos.

A partir de ese año la práctica de combate al interior de los liceos ha ido mutando rápidamente y por testimonios de compañerxs que vivieron de lleno la agitada realidad de las protestas nacionales del año 2011, se sabe que en el marco de la algidez social no era extraño encontrar entre lxs encapuchadxs a militantes de las juventudes comunistas, sin embargo la ruptura era más que inevitable, entendiendo que jamás se podrá avanzar hacia un horizonte en común con ellos.

También distintos sectores de una tendencia más popular eran activos participantes de las barricadas al calor de las protestas nacionales y al pasar los años incluso en “salidas” desde liceos junto con elementos de un marcado carácter anárquico.

Esta unidad en la acción se explica por la necesidad de mantener un importante número de encapuchadxs en la calle y así ganar el espacio de combate y evitar los hostigamientos de inspectores o profesores. Con el tiempo, la separación entre anárquicxs y populares era inevitable y la cuestión cuantitativa pasó a segundo plano, la afinidad pasó a ser el elemento que permitía reconocerse con el/la otrx compañerx.

Hasta la fecha la evolución del combate callejero desde los liceos ha sido importante en varios aspectos, en un principio las barricadas solo se producían durante paros nacionales, luego en determinadas fechas como el Día del Joven Combatiente o la conmemoración de un nuevo 11 de Septiembre, sin embargo el último tiempo lxs compañerxs no esperan paros nacionales o fechas específicas, sino que cualquier día y momento es óptimo para detener el funcionamiento escolar y obstaculizar las calles de la ciudad con barricadas y bombas molotov.

Dentro de esa misma evolución se puede exponer sobre los métodos utilizados, en un inicio las piedras eran el elemento vital para desarrollar un buen combate con las fuerzas policiales, sin embargo, poco a poco la bencina, fuegos artificiales y el ácido se abrieron camino en el arsenal de lxs compañerxs, en más de una ocasión han cruzado cables acerados para evitar el avance de los carros blindados. La seguridad no es un elemento que queda rezagado, al contrario, hoy podemos ver como la prensa y la policía se molesta al notar que lxs compañerxs queman las vestimentas una vez finalizada la acción.

Tal vez los escenarios más valorables de toda esta evolución combativa, se grafica en elementos teóricos o valóricos de algunas de estas acciones. Que lxs compañerxs en la calle abandonen a conciencia las peticiones reformistas y nutran de contenido anárquico/antiautoritario su discurso representa en sí mismo una gran victoria contra las lógicas del Poder.

A un día de la muerte del compañero Sebastián “Angry” Oversluij, algunxs compañerxs salieron desde los liceos a encender barricadas e intentaron quemar una Farmacia Cruz Verde y una Iglesia. En memoria del compañero Mauricio Morales, Matías Katrileo o la compañera Claudia López han sido ellxs quienes durante el día dan vida a la práctica anárquica y de memoria en la calle, con todo en contra pero con las voluntades a mil.

Como parte del contenido de estas acciones se ven barricadas solidarias con compañerxs encarceladxs e incluso con un contenido de liberación animal durante el mes de Septiembre. Cada cierto tiempo se producen ocupaciones de liceos, donde lxs mismxs compañerxs levantan actividades solidarias, de memoria o propaganda, todo desmarcado completamente de las demandas estudiantiles y apuntando decididamente hacia la liberación total.

Una ruptura aún mayor con los escenarios anteriores de acción callejera desde liceos, es que hoy lxs compañerxs no reconocen fronteras entre géneros, muchas compañeras han sido detenidas dentro de colegios que por determinaciones del poder son solo de varones, y viceversa, demostrando que no hay barreras en ningún aspecto de nuestras vidas.

PERSIGUIENDO CAPUCHAS Y TOMAS

A tan solo días de ser elegido alcalde de la comuna de Santiago, Felipe Alessandri dio cuenta del sello que espera imprimir en su mandato. Su eslogan fue directo, “colegio tomado, colegio desalojado”. Anunciando una política de mano dura en el área estudiantil. “A mí me encanta la democracia, pero las tomas son antidemocráticas” manifestó.

“Toda toma es una medida de fuerza. Queremos tener un diálogo fluido con los estudiantes para evitarlas. A mí la ley me da las facultades de desalojar. A mí no me va a temblar la mano”, enfatizaba a principio de año, con el tono amenazante que lo caracteriza.

Su programa de gestión contiene el llamado “rompe-paga”, donde establece que los padres/madres de quienes sean culpadxs de destrozos en los colegios, terminen desembolsando los costos de reparación. “Nunca más se gastarán más de mil millones de pesos de los vecinos en un año, para reparar un liceo destruido por sus propios alumnos”.

Otros personajes han presentado proyectos que apuntan hacia mayores niveles represivos, indicando que cualquier estudiante que sea autor/a de destrozos o desmanes como forma de protesta contra las autoridades le será negado el acceso a beneficios y becas, además otro proyecto que aumentaría las sanciones a quienes sean condenados/as por incendios en liceos y atentados contra microbuses del Transantiago.

OVEROLES BLANCOS

Por estos días y tras un 2017 plagado de ataques y acciones violentas que se ejecutaban en el marco de las “salidas” y cortes de calle desde diferentes liceos, asistimos a una ofensiva comunicacional-policial que busca generar cambios en la persecución legal de estos hechos.

Un reportaje periodístico tras un corte de calle en las afueras del Liceo de Aplicación el 22 de agosto de 2017 da cuenta por primera vez de la denominada por la prensa como “la banda de los overoles blancos”. En las imágenes obtenidas por las cámaras de control de tránsito, como por los carros policiales, podía apreciarse a un grupo de encapuchadxs vestidos con overoles blancos atacando la Iglesia de la Gratitud Nacional con bombas molotov.

La prensa deliró durante días con las imágenes y dio paso a toda clase de “expertos” en análisis criminológico y policial, tratando de establecer toda una serie de conexiones ya fuera con otro tipo de acciones, liceos o universidades.

En octubre de ese mismo año, durante un corte de calle en las afueras de la Universidad de Ciencias de la Educación, la policía se centró en la figura anónima de un encapuchado que vestía un overol blanco. Mediante un control de identidad en las afueras de la universidad, lograron dar con una identidad, un joven de 16 años, estudiante del Liceo de Aplicación que habría tenido restos de material acelerante en sus ropas y manos y que en su mochila habría conservado el overol. Fue detenido, para luego pasar al tutelaje del SENAME.

Durante el resto de 2017 fue constante la presencia de más de algunx encapuchadx vistiendo overoles, en las afueras de diferentes liceos y universidades, incluyendo el ataque a un bus del Transantiago a las afueras de un liceo, así el festín mediático instaló el concepto de “banda de los overoles” a la par que avanzaban las investigaciones policiales sin mayores resultados que la detención de octubre.

Con la llegada del nuevo gobierno de Piñera se observa un cambio en la forma en que circula la información sobre avances policiales, ya no vemos la parafernalia anterior de su primer gobierno en 2010, donde tras pomposas declaraciones, se evidenciaban los pasos que vendrían. El estrepitoso derrumbe de muchos de ellos debe haber conseguido que cambiaran el curso del timón, ahora todo avanza en silencio, salvo pequeños esbozos que permiten inferir que se avecina.

Pero al Alcalde Felipe Alessandri le gustan demasiado las cámaras como para negarse el disfrute ante ellas, así tras un nuevo ataque a fines de junio de 2018 en las afueras y el interior del Liceo de Aplicación, quedó de manifiesto cómo han ido avanzando las investigaciones.

En la acción un grupo de encapuchadxs atacó la oficina del nuevo Rector del Liceo, destruyendo, rayando y dejando panfletos donde se leía: “Has firmado tu sentencia con tus actos, nuestro puñal apunta a ti y a todos los cómplices”. Esto tras una serie de disposiciones que tomó el nuevo Rector, anunciando expulsiones y sanciones contra quienes sean detectados participando en desmanes y tomas.

Buscando desarticular esta supuesta banda, la policía ha elaborado diferentes perfiles, llegando a la brillante conclusión de que no se trataría de una agrupación definida, tomando fuerza la tesis de que en realidad “se trataría de un movimiento transversal de orden anárquico, una especie de encapuchado 2.0 que se nutrió de información de los resultados de las investigaciones en las que hubo condenados, con el fin de encontrar un método que les permitiera lograr impunidad”.

La policía ha indicado que hasta ahora no se ha detectado la existencia de una banda como tal, sino que toman el overol como un símbolo y un elemento práctico que permite mantener de manera eficaz el anonimato.

Los analistas policiales señalan el ataque a la iglesia como un punto de inflexión, por la planificación y osadía. Pero Alessandri se mantiene tozudamente en su posición, señalando que “lamentablemente hemos visto como integrantes de esta banda han estado involucrados en la mayoría de los hechos violentos que se han producido en nuestros liceos. Por lo mismo el municipio participa activamente para entregar información a Carabineros y la PDI cada vez que surgen nuevos antecedentes. Incluso sabemos que muchos de ellos son adultos ajenos a los colegios, que solo buscan crear caos, destruir y privar del derecho de estudiar a nuestros alumnos”.

La policía habla de un cambio entre “lxs antiguxs encapuchadxs” y la aparición de los overoles, lxs últimxs serían más violentxs, utilizando mayor cantidad de bombas molotv y un cambio en la forma en que definen sus objetivos para atacarlos. La expresión violenta ahora iría dirigida directamente hacia personas o edificios concretos. Todas las voces del poder coinciden en que son más temerarixs. Hablan de un nuevo modus operandi de lxs encapuchadxs, pero se apresuran en aclarar en que la policía también tiene nuevas formas de actuar, en proceso de innovación permanente.

Para otros supuestos expertos en el área de seguridad, los grupos de encapuchadxs se inspiran en series de internet y televisión, siendo La Casa de Papel y Anonymous los pilares fundamentales desde donde sacar ideas.

Más allá de los ridículo y anecdótico que esto nos resulta, lo cierto es que hay miserables ganando millones en materia de seguridad, disparando imbéciles teorías, pero también haciendo hincapié en la necesidad de aumentar los recursos en tecnología e inteligencia policial para neutralizar estas y otras expresiones de violencia.

Ya se huele la cacería…el soplonaje, ya se avecinan los circos del poder, que nunca nos encuentren desprevenidxs, que no sean nuestros errores los que beneficien su delirio.

Acerca del proyecto “Publicación Madre Tierra”

Las ideas y prácticas que confrontan el mundo de la autoridad son el motor que impulsa el avance de la guerra social, están en constante tensión, combatiendo el estancamiento y el acomodo. Por ello, retroalimentarnos entre compañerxs nos parece de vital importancia y allí buscamos ser un aporte.

Madre Tierra, toma el nombre de una antigua publicación anárquica editada por Emma Goldman, Louise Berger y Alexander Berkman, que apareció en EEUU por primera vez en 1906. Mediante esta publicación se agitó contra las prisiones, la explotación del trabajo asalariado, las guerras capitalistas, el servicio militar, el patriotismo, etc.

La revista fue el vehículo para diferentes campañas de solidaridad, exigiendo la liberación de distintxs compañerxs en prisión, algunxs de ellxs condenadxs a muerte, también a través de sus páginas se agitó contra el militarismo y la enfermedad patriótica antes y durante la I Guerra Mundial.

Estas campañas que hoy pueden verse tan “inocentes” o simples, significaron amenazas y castigos para lxs compañerxs que elaboraban la publicación. Pero ante el peligro, decidieron no cesar en su labor, fueron perseguidxs, encarceladxs y finalmente expulsadxs de EEUU. Nos hermanamos con esa inquebrantable osadía de persistir.

Elegimos el nombre Madre Tierra, porque apunta hacia un horizonte de liberación total, donde nos asumimos parte de la naturaleza, sin una lógica antropocéntrica y jerarquizada, comprendiendo la Liberación de la Tierra como un aspecto inseparable de la Anarquía.

Madre Tierra además, trae implícito el mensaje contra las fronteras. La Tierra es una sola, con diferentes senderos y territorios, pero las fronteras y países solo son concepciones del mundo autoritario.

Como individuxs anárquicxs no reconocemos nada que provenga desde las lógicas autoritarias del Poder, sus banderas, escudos, culturas, deportes o fronteras no son nuestro lenguaje, ni elementos que nos entreguen un sentido comunitario, colectivo ni de pertenencia.

Las fronteras son funcionales a las pretensiones del dominio, y tras ellas se justifican guerras, invasiones, genocidios, saqueos, etc., hechos que responden solo a los intereses del capital y los poderosos. Dentro de las delimitaciones territoriales de una patria se erige un sentido nacionalista de gran importancia, donde la defensa exacerbada de una bandera provoca el odio al/la extranjerx o sentimientos de superioridad.

Todo esto solo perpetúa la existencia de la Autoridad y como anárquicxs avanzamos decididamente hacia la libertad absoluta, sin banderas, ni fronteras que coarten nuestro andar. Desde siempre lxs compañerxs se han encargado de levantar la práctica internacionalista para combatir el virus patriota, haciendo del apoyo mutuo y la solidaridad apátrida un conjunto de acciones contra todo parásito nacionalista.

Esta nueva publicación Madre Tierra nace con el interés de contribuir a que las ideas y prácticas anárquicas se expandan y contagien otras voluntades. Resulta vital la presencia constante de material de propaganda circulando por todos los rincones posibles, haciendo de la palabra uno de los vehículos más poderosos para la proliferación de sentires antagónicos al mundo de la Autoridad.

Si hoy podemos vivir decididamente con ideas, convicciones y valores que se han sostenido activos en diferentes épocas y lugares, es porque años atrás otrxs compañerxs se han encargado de propagarlos a través de los medios que han tenido al alcance, utilizándolos como un elemento más en el extenso abanico de herramientas dispuestas para la confrontación anárquica.

Ahí radica la mayor importancia de la propaganda, permitir la sobrevivencia de una idea de liberación total capaz de cruzar kilómetros y tiempos, que no se adecua a las comodidades que ofrezca el mundo del Poder, sino que al contrario, donde sea que esté, combate sin vacilación la maquinaria de la dominio.

Publicación Madre Tierra
Septiembre Negro, 2018
publicacionmadretierra (at) riseup (dot) net